CLICK HERE FOR BLOGGER TEMPLATES AND MYSPACE LAYOUTS »

martes, 31 de julio de 2007

6. El Bar

Recuerdo aquel bar como si hubiera estado allí ayer mismo, y no hace más de 3 años. Eran otros tiempos, peores en algunos aspectos y mejores en otros. Era Mayo de 2004. Aún no estaba nada decidido, aún había ilusión y alegría en mi rostro y una sonrisa sincera escoltaba mi mirada curiosa. Eran buenos tiempos a pesar de todo, nada hacía presagiar que las cosas empezarían a ir de mal en peor. Y fuimos al bar. Era un día lluvioso, pero hacía buen tiempo. Cogimos el tren, luego el metro, cruzamos una calle, y llegamos. Un bar pequeño. Nos recibió la camarera, nos llevó a una mesa en el piso de abajo. Las paredes estaban llenas de estanterías, y las estanterías, llenas de libros. Libros en inglés. Novelas, ensayos, poesía. Infantil, juvenil, adulta. Ciencia-ficción, aventuras, terror. Nuevos y viejos. Finos y gruesos. Grandes y pequeños. Pasamos allí un rato, luego subimos, tomamos algo, charlamos. Volvimos a bajar a la hora del cuentacuentos. En inglés y español, escuchamos con interés todos los relatos. Mis amigos se animaron a salir y contar los suyos, yo fui demasiado tímida. Se acabó el cuentacuentos y subimos. El bar estaba absolutamente lleno. Había una gran partida de Trivial entre todo el que quisiera jugar, pero era muy tarde y nos marchamos. Nos prometimos volver, pero nunca lo hicimos.

Pasó 1 año, y el recuerdo de aquel maravilloso día me hizo querer volver. Hablé con otros amigos, les pareció una idea genial ir allí. No recordaba el nombre del bar ni la dirección exacta, pero sí la parada de metro, así que me fui hasta ella e inspeccioné la zona, calle tras calle, esquina tras esquina. Locutorios, floristerías, bazares, pero ni rastro del bar. Aquel bar inglés donde todo el mundo reía había desaparecido. Recorrí todas las calles posibles y no estaba. Si cambió de lugar, no hay manera de encontrarlo; si cerró para siempre, no hay manera de volver.

Aquel maravilloso día de Mayo de 2004 quedará para siempre en mi recuerdo, a pesar de que la posibilidad de repetirlo ya no exista. Como no existe la ilusión de aquellos días, ni la alegría, ni casi la curiosidad. Pero la esperanza es lo último que se pierde. La esperanza de volver a ilusionarme. La esperanza de volver al bar, aunque tenga otro nombre y esté en otro lugar.