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jueves, 17 de enero de 2008

12. Sunshine days

Desde el otro extremo de la ciudad de Nueva York, algo hizo que Peter descolgara el teléfono y marcara el número de Claire. Se había acordado de ella repentinamente y, puesto que llevaban semanas sin verse, decidió llamarla para charlar un rato.

Claire se había despertado esa mañana sintiéndose terriblemente desdichada. Llevaba 2 semanas de vacaciones en las que no había salido de su apartamento de Queens ni una sola vez. No tenía con quién. No sabía dónde ir. No quería hacer nada. A pesar de todo, se había obligado, como cada día, a levantarse, a meterse en la ducha, a prepararse el desayuno. La mañana había ido avanzando y ella había ido pasando de una cosa a otra, mecánicamente, como si no pasara nada. A la 1 de la tarde, Claire estaba de pie en medio de la cocina con los ojos bañados en lágrimas y el cuchillo de trinchar el pavo firmemente agarrado con la mano derecha y dirigido hacia el antebrazo izquierdo. Y justo en ese momento, sonó el teléfono.

Ver el nombre de Peter en la pantalla del móvil siempre hacía que a Claire se le escapara una sonrisa, y aquel día, además, la llenó de alivio al instante. Tras charlar un poco de cómo les iban las cosas a cada uno (Claire, una vez más, mintió diciendo que estaba bien), quedaron en ir juntos al cine el siguiente fin de semana. Irían al Angelika, como siempre, y verían una película extranjera, como siempre. Después de colgar el teléfono, Claire se sintió más alegre, más animada. Guardó el cuchillo en el cajón y dejó que el resto del día transcurriera con normalidad.

Llegó el fin de semana y, tras pasarse en el baño mucho más tiempo del habitual, Claire salió de casa, radiante y feliz, al encuentro de Peter. Llegó al cine a la hora acordada, pero Peter aún no estaba allí; como era característico de él, llegaba tarde. Pasaron 10 minutos, 15, 20, y Peter no aparecía. Claire, extrañada, decidió llamarle al móvil, pero él no respondía. Esperó 30 minutos más y se fue, pensando simplemente que a Peter se le habría olvidado su cita. Tan despistado como él era, tampoco era algo raro...

De camino al metro, a sólo 2 manzanas del Angelika, había una gran aglomeración de gente mirando algo. Al acercarse a ellos, Claire vio que había habido un accidente. Con un mal presentimiento, se abrió paso entre la multitud hasta llegar a la calzada, justo a tiempo de ver cómo a Peter, tumbado en una camilla, le cubrían la cabeza con una sábana. Claire se quedó allí de pie, con la cara pálida y los ojos desorbitados, incapaz de creer lo que sus ojos estaban viendo. No lloró ni gritó ni intentó avalanzarse sobre el cadáver, simplemente se quedó de pie, inmovilizada, paralizada, horrorizada.

Peter y Claire se habían conocido años atrás en un curso de informática y, aunque no se veían muy a menudo, habían conseguido mantener el contacto desde entonces. Para Peter, Claire era una chica simpática e inteligente con la que siempre pasaba un rato agradable. Para Claire, Peter era la persona más importante del mundo. Había algo en él que, a los ojos de Claire, le hacía sobresalir muy por encima de cualquier otra persona que jamás hubiera conocido, algo que iba más allá del simple enamoramiento. Y además, hacía tan sólo unos días le había salvado la vida. Peter nunca supo ninguna de las 2 cosas. Y lo peor era que Claire ya no podría decírselas jamás.

jueves, 3 de enero de 2008

11. Para empezar bien el año...

Hoy toca hacer limpieza, amigos: éstos son los descuentos con los que liquidamos nuestros silenciosos Ubiks eléctricos. Sí, tiramos la casa por la ventana. Y recuerden: todos nuestros Ubiks han sido usados exclusivamente de acuerdo con las instrucciones.

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Ubik instantáneo tiene el rico aroma del café recién molido. Cuando lo pruebe, su marido dirá: "Cristo, Sally, pensaba que nuestro café era pse-pse, pero ahora... ¡hmm!". Inofensivo si se toma de acuerdo con las instrucciones.

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Nos hemos propuesto ofrecerles un afeitado distinto a todo lo que usted haya conocido. Creemos que ya es hora de que la cara de un hombre reciba un poco de cariño. Con la nueva hoja contínua autoenrollable Ubik de cromo suizo se acabaron los cortes, los rasguños y las irritaciones. Pruebe Ubik... y déjese querer. Atención: usar siempre según las instrucciones. Y con precaución.

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¿Qué puede hacer una chica con un cabello tan áspero y rebelde? Simplemente, aplicarse el acondicionador capilar Ubik. En sólo cinco días descubrirá una tersura y una elasticidad desconocidas. Usado según las instrucciones, el spray capilar Ubik resulta totalmente inofensivo.

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Tomado según las instrucciones, Ubik le depara un sueño ininterrumpido y un despertar libre de molestias. Con Ubik, usted se levantará fresco como una rosa y dispuesto a enfrentarse a esos pequeños problemas que le preocupan. No exceder la dosis recomendada.

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Si los suelos de su hogar están tristes y apagados, déles resplandor y alegría con Ubik, el nuevo y sorprendente plumero plástico. Fácil de aplicar, extrabrillante y resistente a toda prueba. Totalmente inofensivo si se aplica según las instrucciones. ¡Ubik la librará de esas horas inacabables de frotar y frotar en la cocina!

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¿Le rehuyen sus amigos en la piscina? Es por culpa de la transpiración. El desodorante Ubik, en barra o en spray, elimina el olor corporal y le garantiza diez días de total protección. ¡Aplíquese Ubik y vuelva a ser el centro de las reuniones!. Inofensivo si se emplea según las instrucciones, dentro de un programa riguroso de higiene corporal.

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Prepare las tostadas del desayuno con pan de molde Ubik elaborado únicamente con fruta fresca y levadura vegetal de primera calidad. Ubik convierte el desayuno en una fiesta. Ubik con mantequilla, ¡qué maravilla! Inofensivo si se consume según las instrucciones.

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Alce los brazos y mírese en el espejo: ¡qué figura!. El nuevo sujetador Ubik, en sus modelos corto y largo, le hará sentir otra vez el placer de admirar su silueta. Ajustado según las instrucciones, Ubik dará a su busto la firmeza y juventud que usted desea.




Ubik
Philip K. Dick