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sábado, 17 de enero de 2009

22. Im memoriam

Ese día, Marta se levantó mucho más tarde que de costumbre (que ya es decir): se había quedado dormida. Aún somnolienta, doliéndole la espalda (¿por qué le dolía tanto por las mañanas?) y pensando si desayunar los horribles cereales integrales o mandar al diablo la dieta y zamparse 2 bolsitas de oreos, abrió su agenda para ver a qué hora tenía ese día la primera clase y calcular si aún podría llegar a tiempo. Pero al abrirla, el corazón se le petrificó en el pecho y por unos segundos se le olvidó respirar: volvía a ser 1 de abril. Se quedó allí de pie, mirando las 2 palabras que había escrito hacía tiempo en ese día. Recordando otra vez toda la historia sin sentido.

Tommaso Onofri tendría ahora 4 años y medio, pensó. Ahora estaría en el colegio, quizá jugando con sus amiguitos en el patio, quizá en clase aprendiendo alguna cosa nueva. Visualizó la cara sonriente y simpática del niño y trató de imaginársela con 3 años más. Había tanta vitalidad en esos ojos, tanta alegría en esa sonrisa. Pero Tommaso Onofri no tiene 4 años y medio, pensó. Porque los muertos no cumplen años. Y a Tommaso lo mataron cuando tenía poco más de 1.

Sin poder detener sus recuerdos, Marta volvió a revivir toda la tragedia. Recordó cómo había empezado todo: 2 ladrones entran en la casa de una familia humilde, cerca de Palermo, maniatan a los padres y al hijo mayor y, tras robar lo poco que de valor había en la casa, se van apresuradamente llevándose consigo al bebé de la familia, de sólo 18 meses de edad. Recordó la angustia de los días posteriores; por primera vez había pasado semanas viendo todos los telediarios del día, siguiendo la noticia en todos los periódicos on-line que conocía para saber si decían algo del pequeño Tommaso. Recordó la conmoción de toda Italia, que se echó a la calle con pancartas y rezó en masa por la liberación del bebé. Recordó a los padres, al borde de las lágrimas, explicando ante las cámaras cómo había que administrarle a Tommaso sus medicinas, pues, por si el secuestro de un bebé era poco dramático, además el bebé era epiléptico y en el momento del secuestro tenía bronquitis. Numerosas farmacias a lo largo y ancho del país pusieron a disposición de los secuestradores las medicinas que Tommaso necesitaba. Podían entrar a punta de pistola y con la cara cubierta, cogerlas y salir corriendo, y nadie se interpondría en su camino. Lo importante era que Tommaso estuviera bien, luego ya se negociaría su liberación. Recordó las fotos de Tommaso que la prensa había hecho públicas: Tommaso vestido de payaso, Tommaso con un gorrito enseñando 2 dientecitos, un policía sosteniendo una foto del pequeño. Recordó esa carita redonda, sonriente, el pelo castaño alborotado y los grandes ojos azules. Recordó cómo había acabado todo: 30 días después del secuestro, el 1 de Abril de 2004, la policía detuvo por fin a los secuestradores, y éstos se revelaron también como asesinos: sólo unas horas después de irrumpir en casa de los Onofri y salir con Tommaso, lo habían matado a palazos porque no paraba de llorar.

Ahora la que lloraba era Marta. 3 años habían pasado ya, y seguía recordando a Tommaso. A alguien que nunca había conocido, de un país que le era ajeno. Una tragedia entre tantas otras que surcan los medios a diario, pero ésta se le había quedado dentro. No necesitaba una anotación en su agenda para recordar a Tommaso ya que, aún después de tanto tiempo,pensaba en él a menudo, sin saber por qué. Sólo lo había anotado para no olvidarse de recordarlo el día en que todo se supo. Pero aun sin esa anotación no podía olvidarse de él. Sabía que jamás podría.

Marta cerró de golpe la agenda, olvidando la razón por la que la había abierto. Con las lágrimas recorriéndole las mejillas, se dirigió a la cocina para desayunar, sintiéndose triste y reconfortada a la vez. Triste porque Tommaso seguía muerto. Reconfortada porque, en plena locura del siglo 21, ella seguía siendo humana.

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Italia/vive/conmocionada/secuestro/nino/meses/enfermo/epilepsia/elpporint/20060307elpepuint_5/Tes
http://www.elmundo.es/elmundo/2006/04/02/sociedad/1143931078.html
http://www.repubblica.it/2006/04/sezioni/cronaca/tommaso-1/morto/morto.html

6 personas me visitaron y me comentaron:

Orologiaio dijo...

"Reconfortada porque, en plena locura del siglo 21, ella seguía siendo humana."

Y con un canto en los dientes que tiene que darse Marta.

Este mundo hay veces que me marea.

MAFALDA dijo...

Te parecere un poco rara..pero no me habia enterado de la noticia..y me has quedado helada!..me he estado informando por internet y a traves de los enlaces que has puesto y tengo ahora mismo un nudo en el estomago..

Roberto dijo...

Que triste días fueron aquellos, me has estremecido...

un beso

MAFALDA dijo...

Buenas..te he dejado una tareilla en mi blog..pasate y mira de que se trata..
Besitos

cristal00k dijo...

Me has encogido el corazón querida.
Aunque no sé si dar gracias por seguir siendo humana...
Un beso triste.

una vida lo que un sol dijo...

qué pena Lalaith...

un beso

(ah, heidi es uno de mis iconos de los 80 y me lo compré en la Fnac, cuando todavía trabajaba allí)