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jueves, 18 de junio de 2009

29. Historias de Madrid

Era la 1 de la madrugada de un miércoles cualquiera, y la calle más cara del país y más concurrida del continente aparecía semidesierta y en penumbra. Y allí, a medio camino entre Sol y Callao, unos hermanos nigerianos hacían su trabajo, y lo hacían bien.

Uno pintaba y el otro exponía los cuadros y hablaba de ellos a cualquiera que le mantuviera la mirada más de 2 segundos, y cada uno hacía lo suyo con el mismo arte, la misma habilidad y el mismo esmero. El pintor estaba sentado en el suelo y, apoyando el lienzo contra sus rodillas, pintaba una nueva escena africana bajo el tenue resplandor verde de las enormes letras de El Corte Inglés. El vendedor iba señalando los cuadros ya acabados, expuestos precariamente sobre la acera, y explicaba lo que se veía en ellos ante la ciega mirada de los maniquíes de H&M, Mango y demás cadenas internacionales. Los escasos viandantes de los alrededores parecían acabar en aquel lugar, atraídos por algún magnetismo inexplicable. Hablaban con los artistas y entre ellos, y la mayoría proseguía su camino en la noche con uno o dos cuadros bajo el brazo.

Los hermanos se quedaron hasta casi el amanecer y los grandes comercios abrieron otra vez sus puertas, dispuestos a hacer caja. La calle se volvió a llenar de gente, de gritos y de calor, y la magia de aquellos hermanos permaneció oculta justo en mitad de la calle, palpable sólo para los pocos afortunados que decidieron trasnochar un miércoles cualquiera.


10 personas me visitaron y me comentaron:

Cactus dijo...

Me encanta el cuadro. La próxima vez que trasnoche ya se por donde me tengo que pasar.

Un besito guapa.

JB dijo...

Algunas de las mejores obras que he visto eran de artistas callejeros. Por otro lado, algunas de las peores las he visto colgadas en museos, lo que no deja de ser ciertamente paradójico...

Corto Maltes dijo...

Cada vez que leo uno de tus articulos me pasa lo mismo, un lamento prolongado porque nos brindas tu talento de manera tan esporadica.
Muy bueno, al leerlo me daban ganas de darme un paseo por allí y llevarme unos de esos cuadros bajo el brazo.

Nanny Ogg dijo...

Me encanta ese cuadro, lástima de artista perdido en la vorágine de una calle comercial.

Besos

Mijel... dijo...

El texto tiene un buen ritmo, una cadencia suave, como de noche sosegada en la que el tiempo fluye sin importar demasiado, como las mujeres del cuadro, que vagan sin prisa por su interminable atardecer. Bonita historia.

Chasky dijo...

¿Al final les compraste un cuadro? ¿Es el de la imagen?

Sofy M dijo...

Lindo relato, me gustó mucho.Besos.

Lalaith dijo...

Sí, el cuadro que les compré es el de la imagen. Me costó trabajo comprar sólo uno porque me gustaban todos, pero no estaba la cosa para más y conseguí retenerme :)

JB dijo...

¡Lalaith! ¿Sabes qué oí en la radio hace poco?

Se ve que van a seguir con Scrubs, aunque la van a rediseñar, convirtiéndola en una serie diferente en la que se verá a Cox y Turk dando clases de medicina...

No será lo mismo, y menos sin JD (aunque se ve que saldrá en algunos capítulos como invitao), pero bueno, habrá qué darle una oportunidad, digo yo :P

(Por cierto, acabé de ver las dos temporadas que me faltaban en versión original, y me han gustado más que los capítulos doblaos)

LauraConChocolate dijo...

Y por cosas así es por lo que me gusta tanto vivir en Madrid.

(Y eso que yoooo... nací en el Mediterráneooooo)

¡Un besote!