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sábado, 23 de enero de 2010

37. Al calor del verano

Había sido un día terrible. Desde luego no estaba para fiestas, pero llevaba tanto tiempo esperando ese concierto que decidí quedarme de todas formas e intentar disfrutarlo. Hice un esfuerzo titánico para no ceder a la amargura y el enfado y, una hora antes de tiempo, allí estaba yo, en segunda fila, completamente sola y rodeada de extraños. Entonces, de repente, de ninguna parte, apareciste tú, también solo. Te plantaste a mi lado por casualidad, cerveza en mano, y te quedaste allí esperando, escuchando a ese otro grupo que parecía bueno y cuyo nombre, seguramente, también habrás olvidado. Pero cuando ellos -¡Ellos!- salieron al escenario, te transformaste ante el rabillo de mi ojo. Empezaste a bailar y saltar tan frenéticamente que me contagiaste ese entusiasmo solitario y empecé yo también, por qué no, a entregarme en cuerpo y alma a las melodías y a la emoción. Fueron 70 minutos de absoluta felicidad, cantando a pleno pulmón, expresándome sin importarme, por una vez, lo que pensaran los demás. El concierto fue absolutamente magnífico, y sé que no lo habría disfrutado tanto de no haber sido por la compañía que tu soledad hizo a la mía.

No me atreví a hablarte porque pensé que cabía la posibilidad de que fueras un borde, un antipático o un gilipollas, y en ese momento no podría haber soportado otra decepción más. No creo que fueras ninguna de las tres cosas, y si alguna vez mi mirada vuelve a toparse con tus ojos azul turquesa, me lanzaré a averiguarlo. Y te daré las gracias por aquella tarde.

5 personas me visitaron y me comentaron:

Fersitu dijo...

A veces esos momentos pueden ser los mejores o peores, en ese instante que parece que hay una conexión... y se queda en ese punto, pero queda como un momento mágico.

Un besotee!

Corto Maltes dijo...

Lo importante, creo yo, es que estubieras segura de no hablar con el en ese momento, o sea que no te hayas arrepentido de no hacerlo ¿se me entiende? Creo que hay momentos como ese en que uno siente una atraccion como esa pero por otro lado sentimos que es mejor no hacer nada al respecto. Siempre es mejor seguir el instinto y despues no arrepentirnos de la decision tomada.

Martha dijo...

A veces no hacen falta las palabras...Incluso, llegan a estar de más!

Lo importante de momentos como el que has relatado, es disfrutarlos...sin más.

1 besico!

Nanny Ogg dijo...

Qué curiosa y maravillosa conexión con un extraño. Yo tampoco le habría hablado ¿para qué arriesgarse a perder tanta magia? :)

Besos

Orologiaio dijo...

Ays, los conciertoa, esos contextos tan propensos a sacar lo mejor (y peor) de nosotros mismos, donde la palabra ridículo carece de significado...

Me gustó.