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miércoles, 12 de diciembre de 2012

56. 12/12/12

Era tal día como hoy, hace un año. 12 de Diciembre, lunes, 2011.

No sonó el despertador a las 7:15 como de costumbre: no tenía ningún lugar adonde ir, nadie me esperaba en ninguna parte y no tenía que hacer nada. Mi puesto de trabajo seguía en el mismo sitio, sólo que ya no era yo quien lo ocupaba.


No sabía lo que el futuro me deparaba y jamás hubiera imaginado que un año después estaría donde estoy.

Los días que siguieron a aquel primer lunes fueron largos y pasaron muy lentamente. Mi curriculum llegó a decenas de empresas y pasaba amplios ratos mirando fijamente el teléfono, preguntándome si era una avería lo que le impedía sonar.

Una compañía americana se interesó por mi candidatura. La había enviado como tantas otras, desesperada por tener otro trabajo, aterrorizada ante la perspectiva de no lograr ninguno. Tras el primer contacto por email siguieron otros muchos. E-mails contradictorios, videoconferencias en las que distinta gente me hacía las mismas preguntas, información muy confusa... no sabía lo que estaba pasando, pero algo me decía que tenía que seguir adelante. Hubo lágrimas de desesperación e ilusiones que temía se quedaran en el aire.

Fue un proceso interminable hasta que un día, claro, terminó. Estaba dentro. Aún no sabía muy bien para qué me habían contratado, pero al menos lo habían hecho. Alguien me quería desde el otro lado del Atlántico.

Hoy, 12 de diciembre, miércoles, 2012, me he vuelto a levantar de madrugada. A más de 500km de distancia de donde estaba hace un año, en otro país. Tenía un lugar adonde ir, me esperaban mis compañeros para comenzar juntos la jornada y hay muchas cosas por hacer. Sigo sin saber lo que me deparará el futuro pero ya no pienso en él con temor: sé que saldré adelante. Todo puede cambiar en cualquier momento, pero siempre habrá un camino que seguir. Y sólo habrá que seguirlo.